Tres personas, un dispensario.
Andrew, Luz y Laura. Una cocina en Santa Marta. Cuatro bares propios. Y un montón de jarras fermentando en silencio.
La historia corta
Maia opera cuatro establecimientos en Santa Marta — El Sanatorio (sala inmersiva + bar), Chuzo Tokyo (yakitori al frente), La Farmacia (el bar dentro del Sanatorio) y Sushi Pop (delivery por Rappi). Para abastecerlos, fermentamos koji, miso, salsas y bitters en casa.
Maia Botánicas es la capa de distribución: lo que nos sirve a nosotros, lo vendemos a otros bares y restaurantes de la costa caribeña.
Despensa, cristalería, utensilios y cuchillos los surtimos con nuestra red de aliados B2B en Colombia — tu bar pide, nosotros gestionamos y llega directo a tu barra en 3 días hábiles. Sin bodega propia. Sin inventario ocioso.
Andrew Gallie
Bartender en La Farmacia. Decide qué se compone. Habla inglés. Receta recetas.
Luz Petro Guerra
CFO + jefa de despachos. Coordina envíos, vendedores, primera línea WhatsApp en español.
Laura Petro
Distribución local + canales de Santa Marta. Amplifica en redes y comunidades de la costa.
Don Próspero
Persona virtual del dispensario. WhatsApp 24/7. Sabe el inventario, te recomienda el sample pack.
Cómo componemos
Lotes pequeños
Cada producto se hace en lotes manejables. Sin escalado industrial. Si pides 12 botellas, los 12 vienen del mismo lote.
Ingredientes locales
Mango Magdalena, café Sierra Nevada, cacao Magdalena, hibisco caribeño. Vamos al mercado nosotros, no por intermediarios.
Probado en barra
Cada receta pasa primero por las barras de Maia. Si no aguanta servicio nuestro, no la vendemos a otros.
El ecosistema Maia
Botánicas es la pieza B2B de un grupo que opera consumidor directo en Santa Marta.
Sushi Pop
Sushi por Rappi. Origen del aceite de chile fermentado y del miso caribeño.
sushi-pop.co →La Farmacia & Chuzo Tokyo
El bar dentro del Sanatorio (La Farmacia) y el yakitori al frente (Chuzo Tokyo). Donde nacen las recetas que mandamos al estante.
el-sanatorio.com →Producción que ya estaba pasando.
No abrimos una fábrica para vender. Componemos para nuestras propias barras y abrimos la puerta a vender el excedente. Eso significa: cero stock muerto, lotes recientes, recetas que ya tienen kilómetros de servicio detrás antes de llegar a tu bar.